Lisboa

 


#TBT Hoy hace 15 años me despedía de esta ciudad Lisboa. Ciudad con cierta historia en mi vida.

Durante 10 años (1991-2001) estuve realmente obsesionada con ella .¿Quién vivía allá? ¿Cómo vivían? ¿Qué hacía la gente que vivía allá? ¿Qué tocaba hacer para vivía allá? ¡Quería vivir allá! ¿Cómo hacía para vivir allá? Era mi sueño.

Con esa obsesión hice todo lo que estuvo a mi alcance para en el 2001 conocerla. Sin embargo, fue desilusión a primera vista. Seguramente entre la expectativa que genera una ilusión de 10 años y el momento exacto en que la conocí: época de transición total donde por la recién entrada del país a la UE estaba destruyendo todo lo viejo y feo para darle paso a lo nuevo. Mi desencanto fue completo y mi ilusión de vivir y conocer más de ella enterrada al olvido. Ni en el recuerdo quedó -literalmente-.

Pero como la vida es así, rara y bueno hay personas que dicen que la mente todo lo atrae, unos años después me encontré -y sin yo buscarlo- efectivamente viviendo en ella ¿pueden creer? ¡Yo ni había atado cabos! Hasta que un día cualquiera estando allá los até y no supe ni que pensar. ¡De todas las ciudades del mundo justo terminé viviendo en ella, en Lisboa! 2 años estuve allá. ¿No es la mente de verdad muy poderosa o Dios muy generoso en conceder mis deseos de forma misteriosa? ¿O es simplemente pura casualidad?

No lo sé pero así fue la historia. Y hoy hace 15 años me comenzaba a despedir de ella.


Cierre 2018



Esta foto quería que fuera mi #TBT del jueves, sin embargo, no alcancé a publicarla. Mis amigos más cercanos saben que esta época ha sido una época dura, donde he tenido que trabajar bastante y enfrentarme a retos nuevos y no tan fáciles que han tenido impacto en mí desde diferentes perspectivas. Creo que no podría haber sido diferente, no podría haber un final más acorde a este año 2018 que en general fue así. Año difícil, de retos, de aprendizaje, de cuestionamientos, de trabajo infinito, de exigencia. No es malo, al contrario, son los años que te dejan satisfacción por todo ese vendaval que se movió por dentro y por fuera, porque a pesar de lo difícil lo has logrado y porque aunque haya costado lo hiciste, lo atravesaste.

Este "tsunami" de las últimas semanas solo me está indicando eso: que el final de este periodo se acerca y que viene un nuevo periodo.

Por eso la importancia de esta foto, del jueves hace exactamente 4 años, año 2015, año en que me puse metas muy importantes para mí y las cumplí. Y esta foto junto con 2 noticias que casualmente recibí esta semana de 2 personas que admiro y estimo profundamente, anunciando cada uno la noticia de que ese sueño que alguna vez me contaron hoy es prácticamente una realidad y ¡son sueños gigantes les digo!, me recordaron que los sueños justamente están ahí para eso: para trabajar por ellos y para conseguirlos. Todo esto me indica el camino a seguir en mi nuevo ciclo: tiempo de pensar en mí y en mis sueños, mis otros sueños, los que este año descuidé por estar logrando otros.

Aún falta, me queda una semana, una semana dura que no sé como la atravesaré, pero es la última, espero. El ciclo está llegando a su fin y espero culminarlo de la mejor manera a la altura del resto del año. Solo así podré dedicarme y disfrutar de mi viaje. Viaje que finaliza mi ciclo, donde espero retomar energías, hacer el balance, poner las nuevas metas y llegar con todo el entusiasmo que el nuevo ciclo requiere.
Viaje para cerrar este ciclo y para decir: ¡45 años bienvenidos! Porque van a llegar con toda. Así que: be prepared!

Gratitud



Hoy quiero tener este pequeño acto simbólico de gratitud. Gratitud con la vida, gratitud con la salud y sobra decirlo gratitud total con Dios. Habiendo sido una persona absolutamente sana toda mi vida, a veces no dimensionaba lo que significa no contar con salud o lo importante que ella es.

Exactamente hoy 22 de agosto, hace un año, no mucha gente lo supo, tuve una operación. Una operación que de no haberse hecho a tiempo o de haberme demorado tan solo un poquito más en descubrirse lo que la ocasionó, otra historia muy diferente pudo haber sido la mía. Pero la vida es así, y hay cosas que dicen, son destino. De manera casual, sin tener ningún síntoma y para nada siendo algo que yo haga de rutina ni de manera regular, decidí hacerme unos exámenes, algún día simplemente lo decidí. Para mí, eran solo exámenes de protocolo pero no, en los exámenes salió esto, que tenía algo, que podía ser grave o menos grave, pero de cualquier forma algo. Podía ser tan grave que mi vida misma estaba en peligro. El día que lo supe casualmente, estaba en Santa Marta y fue justo minutos antes de este atardecer. Y fue raro, fue muy raro porque siendo una persona demasiado sana, por primera vez en mi vida pasaba por mi mente que este tipo de cosas no solo me podía pasar a mí, sino realmente me estaba pasando. Entonces de pasar a que era una persona invulnerable y protegida de un momento a otro pasé a imaginar el peor escenario posible con ese diagnóstico. Y el peor escenario posible era que mi vida podía estar corriendo un grave peligro de muerte. Una de las enfermedades que por muchos años ha estado dentro de las 1eras causa de muerte de las mujeres. La vida es así de frágil y ese día ante ese atardecer lo supe y por primera vez lo vivé de manera real, una mezcla de sentimientos y pensamientos. Fue difícil.

Con el tiempo, se supo que sí era grave, pero aún no tan grave y se podía resolver con esa operación. La operación fue perfecta. Igual todo dependía el diagnóstico de lo encontrado en la operación: el cual fue perfecto, el diagnóstico de los primeros 6 meses, el cual fue perfecto y el diagnóstico que acaba de pasar (días atrás) de los siguientes 6 meses: fue más que perfecto, estoy totalmente sana ( bueno no total tampoco, porque aún tengo lo de mis rodillas, pero sí sana en lo que estaba amenazando mi vida, jeje). Ahora cada vez que voy al médico y me dicen: sana, es una felicidad tan grande, antes eran solo frase de rutina.

Aún no ha terminado, faltan los controles de los siguientes 6 meses y de los siguientes 6 meses y así sucesivamente, pero por ahora, al menos el diagnóstico no pudo ser mejor y eso me hace inmensamente feliz. Tan feliz que por eso quise tomar la fecha de hoy, simbólica al cumplirse un año de mi operación, para decirle a la vida y a Dios. ¡Gracias, muchas gracias! Por el motivo que sea las cosas fueron así y la vida quiso darme como esa alerta, demostrarme que a pesar del riesgo aún estaba para más. No sé, aún pienso que es extraño. Pero esto es, esta es la historia que hoy quise compartir con todos ustedes. Gracias por leerla y compartirla conmigo si llegaron hasta aquí. Gracias por ser parte de mi vida.